NOTICIAS - CONSEJOS Y TRUQUITOS

Los amortiguadores no sólo proporcionan confort en la conducción, sino que también representan una garantía de seguridad, puesto que ayudan a controlar el vehículo, especialmente a altas velocidades y en situaciones de riesgo. De hecho, se le considera uno de los tres componentes esenciales del llamado “Triángulo de la seguridad”, junto a los neumáticos y los frenos. En este artículo te explicaremos cuáles son los síntomas que indican que los amortiguadores deben ser revisados o cambiados.

Los amortiguadores cumplen estas 6 importantes funciones:

1. Soporte de la carga del vehículo.

2. Absorber las irregulares del terreno y ofrecer un determinado grado de confort a los ocupantes del vehículo.

3. Control de la dirección del vehículo, para tomar mejor las curvas.

4. Trabajar en conjunto con los neumáticos para ofrecer una buena adherencia, lo que también influye en la estabilidad y frenada.

5. Mantenimiento de la alineación de la ruedas. Si tu coche gasta de forma anormal un neumático, puede ser causado por el amortiguador.

6. Ofrecer la altura óptima del vehículo, cuando están destrozados, el coche estará más bajo de lo normal. Es decir, ya no tiene ninguna amortiguación y está apoyado en el suelo por los mismísimos muelles.

¿Cuándo hay que cambiar los amortiguadores?

Los amortiguadores no tienen un mantenimiento específico como pueden ser los cambios de aceite del motor o la caja de cambios. No obstante, si es importantísimo seguir estos 6 consejos para cambiar los amortiguadores:

 

 

1. Comprueba su estado cada 20.000 kilometros

2. Cuando realices la revisión, aprovecha para echarle un vistazo al resto de elementos de la suspensión.

3. Asegúrate que no tengan fugas de aceite. Si es así, deberías sustituirlos o repararlos al instante

4. Si circulas en zonas en la que suelen esparcir mucha sal en la carretera, comprueba que no tengan óxido.

5. Como norma general, cada 5 años o 60.000 kilómetros conviene sustituirlos por unos nuevos.

6. También influye en la vida útil de tus neumáticos la carga que hayan tenido que soportar, si has conducido mucho con remolque, el tipo de conducción y, por supuesto, la clase de carreteras por las que has circulado.

 

 

FUENTE:

motor.uncomo.com

autobild.es

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